El Lago de los Cisnes
El fracaso que se convirtió en leyenda
El 4 de marzo de 1877, el telón del Teatro Bolshói de Moscú se levantó para el estreno de El Lago de los Cisnes. Lo que hoy consideraríamos un evento histórico, en aquel entonces fue un desastre monumental.
Una música "demasiado difícil": Piotr Ilich Tchaikovsky escribió una partitura con una carga emocional y una complejidad sinfónica nunca antes vista en el ballet. Los músicos y bailarines de la época se quejaron de que era "imposible de bailar".
Críticas feroces: La prensa calificó la coreografía de Julius Reisinger como "pobre e imaginativa" y la producción como "mediocre".
El olvido temporal: Tras unas pocas funciones, la obra fue retirada del repertorio. Tchaikovsky murió en 1893 convencido de que su primer ballet había sido un fracaso total.
El milagro de 1895
Dos años después de la muerte del compositor, los coreógrafos Marius Petipa y Lev Ivanov decidieron darle una segunda oportunidad en San Petersburgo. Cambiaron la estructura, pulieron la coreografía y crearon los famosos "actos blancos" que hoy nos maravillan.
Esa versión fue un éxito rotundo y es la que ha llegado hasta nuestros días, convirtiendo la historia de la princesa Odette en el símbolo máximo del ballet clásico.

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